16 jul. 2013

Cambios inesperados (Parte II)





Estaba aún un tanto confuso por el email que acababa de leer y realmente no sabía muy bien por donde buscar dicho mapa así que empecé a andar a ver con que me topaba. Este país es conocido por los Kiwi, tanto por las frutas como por los animales, aunque estos últimos son menos conocidos y además es muy complicado verlos porque son unas aves nocturnas, para que os hagáis una idea se parece mucho a un personaje de una serie de dibujos llamada “Digimon” (creo que era así) que está inspirado en el de verdad. Me quedé con las ganas de hacerle una foto a uno de verdad, pero me fue imposible.


Ya que estábamos en el lugar idóneo para comprar esa fruta fuimos a una frutería, que era un tanto extraña porque era tanto una zona para comprar fruta, como una especie de cafetería en la que podías comerte la fruta o incluso que te preparasen un zumo con la fruta que habías comprado. Aparte de eso había muchas cosas para comer, y ya que estábamos hambrientos aprovechamos para llenar el estómago.

Al acabar de comer estuvimos buscando algo con que limpiarnos, y como no vi nada le pregunté a una de las camareras a ver si me podía traer una servilleta. Me miró con una cara un tanto desagradable y me dijo que no tenían de eso, cogió se dio la vuelta y me quede bastante sorprendido por su respuesta. Un hombre que estaba en otra mesa, me explicó que en Nueva Zelanda las servilletas solo se utilizan en ocasiones especiales, así que era evidente que en un lugar como ese no te iban a dar una.

Con el estómago lleno decidimos emprender la búsqueda de aquel mapa que nos iba a ayudar a conseguir que no se destruyese ninguno de los mundos. Estuvimos un rato andando y llegamos a un lugar muy distinto al de una capital, la bahía de Wellington, en la que se podía ver una gran cantidad de personas haciendo Bungee, o como es más conocido para los normis, Puenting, ya que en este país es donde se inventó este deporte tan monstruoso.

Estuvimos mirando un rato como saltaban y de repente, un hombre se chocó contra mí y no puede verle apenas porque iba tapado con una especie de capa y capucha negra. Decidí no darle demasiada importancia, pero Sydney me insistió que mirase debajo de mí, y resulta que había un sobre debajo de mi sellado con una calavera. Inmediatamente supe que ahí iba a encontrar el modo de conseguir el mapa que habían escondido, así que rápidamente nos alejamos del lugar para que nadie nos viese.

Llegamos a una especie de prado en el que no había nadie para abrir el sobre, y esto es lo que nos encontramos dentro:



Sabía que esa carta era de mi padre porque es el mismo papel que utilicé yo para hacer el mapa, y aunque no estuviese firmada por él estaba seguro que era suya. La llave me recordó mucho a las que Draculaura hizo para su cumplespantos 1600, aunque en este caso estaba como manchada de colores. Por suerte no estábamos muy lejos de la montaña así que llegamos enseguida, y no me resultó nada complicado encontrarla piedra que tenía la forma de la calavera de la llave.


Una vez con el mapa en mano, la cuestión era descifrar que ponía para poder llevar a cabo esta monstruosa misión.

2 comentarios :

  1. Me ha gustado mucho esta parte! Enserio!
    Y me han dado ganas de comerme un kiwi xd
    Ademas me he reído mogollón con lo de que las servilletas se usaban solo en casos especiales jajajajajajaja

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    Respuestas
    1. Gracias Dani! Estoy partiéndome la cabeza para hacer que sea esto más interesante xD

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