7 jul. 2013

La isla de la felicidad



En mi vida había estado nadando tanto tiempo seguido, y eso que yo estoy acostumbrado a nadar muchas horas sin parar, pero pasaron días y días hasta que llegamos a tierra, y menos mal que me pude meter en un hueco cerca de la hélice para poder descansar porque si no, no creo que hubiese podido seguir al barco. Como me ocurrió la otra vez, me tuve que andar con ojo ya que si me veían podría meterme en problemas, y lo peor de todo es que esta vez tendría que buscar a Sydney porque no tenía ni la más remota idea de donde podía estar.



El barco era bastante grande, y no podía entrar por las escaleras principales porque había muchos normis alrededor y me iba a ser imposible acceder, pero me di cuenta que vi una ventana abierta y haciendo uso de mi destreza conseguí lanzar mi cuerda con un  gancho para poder subir. Una vez dentro vi una puerta al fondo abierta en la que escuché ciertas voces y me acerqué a ver si podía sacar información sobre donde se encontraba Sydney.


Por lo que pude escuchar, dijeron como que lo que habían pescado lo estaban llevando al centro de la ciudad, así que estaba claro que en ese barco no podía encontrar nada y que tendría que explorar la ciudad si quería encontrar de nuevo a mi querida mascota. Me fue muy fácil comprobar donde me encontraba porque nada más salir del barco, pude ver algo muy curioso; gente de piel negra con el cabello rubio, y no, no era teñido.


Y es que esto les ocurre a los melanesios de las Islas Salomón, que tienen una variante genética que hace que tengan la piel más oscura fuera de África y el pelo más rubio fuera de Europa, algo sin duda electrizante para cualquiera ya que es algo muy chocante tanto para normis como para monstruos. Como bien he dicho me encuentro en unas islas que se sitúan en el Océano Pacífico (con razón hemos tardado tanto en llegar) muy cerca de Australia, y en concreto estaba en la capital, en Honiara.



Me encontraba un poco perdido por las calles de la ciudad, hasta que vi un cartel enorme en el que se veía una gigantesca laguna de agua salada. Se trataba de Morovo y para quienes no sepáis es la laguna de agua salada más grande del mundo, por lo que tuve  queescribirle rápidamente un whatsapp a Lagoona para decirle que si alguna vez tenía intención de venir al mundo de los normis, que tenía que visitar esa laguna porque seguro que era mejor que la barrera de coral.


Al acabar de escribirle me di cuenta que estaba perdiendo el tiempo, y que tenía que buscar a Sydney si no quería que lo vendiesen a cualquiera. Al no saber qué hacer, busqué alguna zona en la que hubiese muchas tiendas o algún mercado, ya que era más probable que por ahí estuviese. Llegué a una especie de tienda que estaba en el medio, que se parecía más bien a un bungaló de playa convertido en tienda, y decidí entrar dentro para ver si podían ayudarme.


Era típica tienda con productos artesanos del lugar, y se notaba cierta magia típica de los lugares tan exóticos como ese. Había delante un hombre comprando algo, y lo mejor fue que allí el dinero no se utiliza como algo normal, sino que le estaba pagando con conchas. Cuando acabó le pregunté a la mujer que estaba en el mostrador y me explicó que allí el trueque y las conchas son algo muy típico, ya que es un país al que le gusta conservar sus tradiciones y que por eso muchas veces se les denomina como las “Islas felices”.

Así que sin pensármelo le compré una concha muy bonita que estaba pintada a mano como recuerdo, y también me contó que había una tienda no muy lejos de la suya en la que vendían animales exóticos así que decidí ir allí a ver si de una vez encontraba a Sydney. Una vez en la tienda vi que había una caja con los mismos símbolos del barco así que supuse que ahí tendría que estar. Le pregunté al dependiente si tenían algún caballito de mar y me dijo que ahí no vendían ese tipo de animales, pero que había un barco naranja en la playa que los llevaba a otros países.



Le agradecí su información y me fui a aquel barco, para ver que podía encontrar. No sabía a dónde iba a ir pero para mí era más importante recuperar a mi amigo, así que me monté en el barco.

Para terminar os dejo una foto que me hice antes de embarcar para que veáis lo bonitas que son las playas de este paraíso tan feliz ;)


8 comentarios :

  1. Poobre sydney que le pasa de todo!!!
    pero salvaleeeee

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    Respuestas
    1. el proximo viaje que le compre un amuleto o algo asi

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    2. fan del comentario marina... y creo que es el tercer comentairo en el que te lo digoXD

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    3. Al menos hago algo que me gusta, porque en verano no tengo nada que hacer.

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  2. Jajajajaja que buena entrada! ¡Ya sebes que me encantan! Te lo has currado ;D
    Bss

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  3. Jajajajaajajaj te lo curras mogollón! Ya ne gustaría a mi viajar tanto :S

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  4. eWe me encantan. Sydney er pobre me cae to bm, yo teroo viajar tantoo como vosootros. El paraisho es *pose draculaura scaris* vampitastico! xDDDD
    bss Sele

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  5. Wow! El pagar con conchas... ¿tal como en Atlántida de Tritón? *O*

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