2 sept. 2013

Cada vez más cerca del primer elemento






Siguiendo la decisión de los normis y monstruitos, cogí el globo que me llevaría hasta Noruega, uno de los países escandinavos situados al norte de Europa. Mi primer miedo independientemente de todo lo que pudiese ocurrir fue el simple hecho de no congelarme de frío, ya que yo estoy acostumbrado a unas temperaturas medianamente cálidas, y como soy un sireno, por mucho que tenga piernas necesito bañarme de vez en cuando, y en esas aguas creo que me iba a congelar un poco.




Supe que estábamos llegando porque vi algo característico de este país; los fiordos. Para quienes no sepáis lo que es un fiordo, es una entrada del mar a la tierra que se crea en un valle excavado a causa de los glaciares, en definitiva, son una especie de montañas rodeadas de mar que dejan sin respiración a cualquier monstruito o normi que pase por su lado. Y justo fue hacerle una foto cuando un chorro enorme de un líquido negro estampó nuestro globo y nos dejó cubiertos de ese líquido extraño en el suelo. 






Sydney y yo parecíamos salidos de un baño de estiércol, y cuando nos levantamos de aquel tremendo golpe se acercaron a nosotros un grupo de personas que también estaban manchados de aquel líquido. La verdad es que fueron muy educados y me preguntaron a ver si estaba bien, y que sentían mucho el desastre que habían originado, pero es que resulta que estábamos al lado de un pozo de extracción de petróleo. Según había leído, eran los países árabes los que tenían este recurso que tanto vale en el mundo de los normis, pero por lo que me contaron este país es el tercer exportador del mundo de petróleo.

Menos mal que aún estamos en verano, y pudimos darnos un baño tranquilamente para quitarnos esa asquerosidad de encima, y de paso descansar un poco, porque llevábamos volando varios días y quieras o no eso se nota. Y por si fuera poco, mi cámara también había recibido un buen mamporro, y se me había roto por dentro, por lo que tenía que buscar un sitio inmediatamente para poder arreglarlo, y de paso saber donde estábamos, porque este pequeño imprevisto nos cambio los planes que teníamos.





Aparte de aquel lugar dedicado a la extracción de petróleo, en aquel lugar no había prácticamente nada, pero al fondo vimos una especie de puente un tanto peculiar al que nos acercamos. Y resulta que el supuesto puente, era una autovía de unos 8 kilómetros que tiene 8 puentes y que tiene una forma que parece que se está retorciendo constantemente. Gracias a eso supimos que nos encontrábamos en la isla de Averoya, y que si seguíamos esa carretera llegaríamos a la región de Kristiansand.






Como esta carretera estaba sobre el mar fuimos nadando al lado para llegar a tierra y así a la vez que intentaba arreglar mi cámara, seguíamos en la búsqueda de algún elemento, que se estaba convirtiendo en algo complicado. Mientras iba nadando estuve pensando que Noruega podía ser un país ideal para encontrar el del mar o el de la tierra, ya que era un lugar lleno de naturaleza y de mar, pero al estar tan juntos pensé que la exclusividad que cada elemento debía tener, no iba a ser en este caso suficiente para que pudiese encontrar un elemento aquí.





El paisaje de aquel lugar era maravilloso, y además era un lugar que tenía muchas cosas para ver y visitar, pero antes de todo fui a una tienda a que me arreglasen mi cámara porque la iba a necesitar mucho para hacer las fotos. Al salir de la tienda vimos el Zoo y parque de atracciones del lugar y fuimos de cabeza para ver los animales de los normis que nunca habíamos visto en persona. El que más me gustó fue este pequeño tigre que se me quedó mirando mucho tiempo, yo la verdad  creo que olía que no era muy normi que digamos…





Al salir del parque, nos llamó la atención una cosa muy extraña: había un puesto que vendía cosas que tenía la bandera islandesa puesta, y que cuando habíamos entrado no estaba. Lo más extraño era que no había nadie en el puesto y entre todas las cosas que había vimos un sobre que tenía mi nombre puesto, así que con un poco de disimulo lo cogí y nos fuimos a abrirlo a un sitio donde no nos viese nadie.


El sobre tenía dos cosas: una especie de triángulo de cartón con dos flechas, y un mapa del mundo un poco grande. Desplegué el mapa y deduje que ese triángulo puesto en un sitio adecuado nos iba a decir a donde teníamos que ir. Tras estar probando un rato descubrí que el dos de las puntas tenían que ir tanto en Noruega como en Islandia, y tras poner eso nuestro siguiente destino iba a ser el siguiente: Irlanda, y puede que allí tuviésemos uno de los elementos.





1 comentario :

  1. Qué guay ver todos esos animales... Aunque si el precio es embadurnarse de petróleo no gracias :P
    Qué ganas de saber cuál es el primer elemento!!!!!!!!!!!!!!
    te odio

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