8 oct. 2013

Perdidos en el Atlántico



Con el deber ya cumplido y con un ala-delta que nos dio nuestra amiga Eruanne, partimos rumbo a América ya que nuestros seguidores con su buen olfato “buscaelementos” así nos lo dijeron.

Pero claro, América es tan grande que no sabíamos si nos íbamos a plantar en Alaska o en las Malvinas, además desde donde estábamos el viaje iba a ser tan largo que tendríamos tiempo de pensar donde ir, o siendo sinceros, iríamos al lugar que más cerca estuviese.

Lo que no sabíamos es que aquel ala-delta tenía algún hechizo (que me olía mucho a que era de mi padre…) y fuimos muy muy rápido, y claro, con tanta rapidez Sydney se mareó y para cuando me di cuenta se estaba cayendo al vacío así que, como pude, desvíe el ala-delta hacia abajo para recogerle y tuvimos un aterrizaje un tanto accidentado.

Caímos en una playa y del impacto eso parecía un desierto con tormentas de arena (efectos secundarios de los hechizos de mi padre) y la gente salió huyendo despavorida, así que en cuanto pude cogí a Sydney y me fui corriendo para que no nos encontrasen allí.

Como de costumbre no teníamos ni la más remota idea de donde nos encontrábamos, y eso suponía que tenía que tirar de mi portátil para ubicarnos, aunque en esta ocasión no me sirvió de mucha ayuda  porque el lugar en el que nos encontrábamos no me sonaba de haberlo escuchado nunca. Se trataba de Oranjestad, la capital de Aruba, una isla que se encuentra en Centroamérica muy cerca de lo que se denominaría Sudamérica.

Algo que me llegó a preocupar bastante fue que al habernos estrellado en aquella isla, habíamos dejado de ir al destino al que íbamos a ir en un principio, pero luego pensé que después de tanta aventura tanto Sydney como yo nos merecíamos un pequeño descanso así que deje de lado por un momento nuestra misión y decidí explorar el lugar para ver que podíamos encontrar.




Nos llamó mucho la atención ver muy cerca de la playa unos molinos que se veían a lo lejos, pero no unos molinos típicos para los cultivos, sino unos molinos de energía eólica. Nos acercamos y le pregunté a un hombre que estaba ayudando en esa obra, y me explicó que Aruba se ha propuesto para 2020 conseguir ser un país autosuficiente, por lo que a partir de ese año no van a necesitar energía de ninguna empresa ya que ellos mismos la van conseguir producir, ¡Ya podríamos conseguir eso en MH!




Por lo visto esta isla está en pleno desarrollo, hasta tal punto que por lo que vimos, el tráfico de vehículos motorizados es bastante escaso y muchas de las señales estaban escritas a mano, así que normis y monstruitos si tenéis intención de viajar allí, será mejor que os andéis con cuidado porque podéis tener un accidente.

Nos dirigimos hacia un castillo que los españoles contruyeron en 1499 que se llamaba el “Castillo de los piratas” y como a Sydney le gustan mucho estas cosas pues fuimos a visitarlo.





Y menuda sorpresa cuando llegamos, ya que como os he dicho tiene unos cuantos añitos, y más que un castillo se le podría denominar unas ruinas que es lo que realmente quedaba en aquel lugar, y menudo rebote se pilló Sydney cuando lo vió, que hasta en la foto que le hice salió con mala cara.







Con tanta actividad durante el día se nos terminó haciendo de noche y mientras estábamos buscando un sitio donde cenar, vimos en el cielo una especie de estrella fugaz de color azul que cruzó de un lado del cielo al otro y que cuando llegó al otro lado fue como una explosión sobre un monte enorme que por lo que supimos era el de Hooiberg.

Por mucha hambre que tuviésemos fuimos disparados hacia allí, y por lo que pude leer por el camino este monte contenía unas cuevas que estaban llenas de unos dibujos hechos por los indios arawak y caribes.

Una vez llegamos nos adentramos en las cuevas que parecían de un cuento, pero sobre todo un tanto “mágicas” ya que se notaba una iluminación en los dibujos que no podía ser natural y en el momento en el que fui a tocar uno de ellos fui absorbido a otra dimensión, y una voz me dijo lo siguiente: “Este continente contiene el elemento del agua, pero debes ser rápido porque puede desaparecer”.


Para cuando volví en sí, estaba en el suelo de esas cuevas y con Sydney dando vueltas alrededor mío intentando despertarme. Le expliqué lo que me había pasado y nos pusimos a pensar donde podemos podíamos ir a buscar ese elemento, porque no nos sobraba el tiempo.


3 comentarios :

  1. Pobre Sydney u.u Ya quedan menos elementos! Me encantan tus entradas Erik :)

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  2. Genial!! Al fin estan en america , y estan muy cerca de mi pais , venezuela c: , suerte a encontrar el otro elemento c:

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  3. Ains! Se te olvidó mencionar la mochila q te preparé con lembas (pan élfico) para q nu pasases hambre el camino >_o

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